El miércoles a las siete su novio la acompañó hasta la parada del colectivo. Habían estado en la casa del muchacho, un joven de 26 años, que vive en un barrio aledaño al club de rugby Lince. La pareja esperó un interno de la Línea 8 en la esquina de ese club. Luego la joven, de 17 años, subió sola al ómnibus y se dirigió hacia la casa donde vive con su familia. Según el informe oficial, esa fue la última vez que se vieron.
Al llegar a la esquina de las calles Asunción y Chile, la muchacha se bajó del colectivo y comenzó a caminar hacia su casa. Fue en ese momento que su raptor se interpuso en su camino. En un principio, la joven no sospechó porque el hombre con el que se cruzó era un policía retirado, de 52 años, que es amigo de su familia. Pero todo cambió en un segundo.
El hombre sacó una pistola que llevaba en su cintura, le apuntó y la obligó a subir a un Fiat Uno de color azul. Ya dentro del auto, continuó amenazándola con el arma y la hizo sentar en el asiento de acompañante. Después la llevó hasta la zona de la plaza San Martín. En el segundo piso de un edificio, el sospechoso tiene un departamento.
Los pesquisas piensan que entre las 8 y las 8.30 el raptor y su víctima llegaron al departamento. Ese fue el inicio de una pesadilla
Dopada para ser violada
Según detalló el padre de la víctima en la denuncia que radicó ante las autoridades de la seccional 2ª, a cargo del comisario José Luis Lobos, cuando su hija estuvo dentro del apartamento, el hombre la sentó en una silla, le ató las manos y los pies, y la obligó a ingerir pastillas en reiteradas ocasiones hasta que la joven quedó completamente dopada. De acuerdo con el informe de la Policía, en el momento en que la muchacha estuvo indefensa, el hombre comenzó a abusar de ella.
En el informe presentado por la Dirección de Sanidad se corroboró que la víctima fue sometida sexualmente en reiteradas ocasiones. Pero el sufrimiento de la muchacha no terminó ese día; su raptor la mantuvo secuestrada hasta el viernes a las 20.30.
A esa hora, aproximadamente, la joven consiguió escapar del edificio y abordar un taxi para volver a la casa de su familia. Según la Policía, el padre de la menor no presentó la denuncia el miércoles porque pensó que su hija estaba en la casa de una de sus amigas.
El arresto
Ya en su casa, la víctima contó a su padre todo lo que padeció. El hombre avisó a la Policía y el sábado, a las 0.30, detuvieron al imputado. El arresto se produjo en el mismo departamento donde el secuestrador mantuvo cautiva a la menor. Cuando lo aprehendieron el sospechoso intentó usar la pistola 11.25 con la que había amenazado a su víctima, pero los uniformados lograron reducirlo y evitar que dispare.